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Por qué la experiencia del usuario se ha vuelto más fragmentada que nunca

La experiencia dispersa que vive hoy el aficionado al fútbol en España no es producto de la casualidad, sino el resultado directo de decisiones comerciales y reguladoras que apuntan a la maximización de ingresos y una estrategia fragmentada de distribución audiovisual. En pleno 2024, ver un partido ya no es tan sencillo como en años anteriores, cuando con un solo canal o plataforma el espectador disfrutaba de la mayoría de los encuentros de LaLiga y las competiciones relacionadas.

En este artículo revisaremos las causas fundamentales de esta fragmentación, poniendo el foco en la venta por paquetes, la distribución segmentada por competiciones y cómo afecta esto a la carga informativa y la experiencia de los usuarios. También ofreceremos ejemplos concretos y cifras para entender mejor este fenómeno que, aunque lejos de ser exclusivo de España, tiene un impacto especialmente intenso en nuestro mercado.

Fragmentación de derechos de emisión: ¿qué significa y por qué ocurre?

Para quienes no estén familiarizados con el sector audiovisual, es necesario definir algunos términos clave. Cuando hablamos de paquetes nos referimos a los conjuntos de derechos de emisión que se comercializan a los operadores. Por ejemplo, un paquete puede incluir todos los partidos de LaLiga Santander, o sólo ciertos encuentros destacados, o incluso las competiciones de copa y torneos internacionales. Por otro lado, el titular de derechos es la empresa o plataforma que adquiere la licencia para emitir esos partidos en un territorio determinado.

La fragmentación ocurre cuando diferentes paquetes son vendidos a distintos titulares, lo que implica que para ver la mayoría de los partidos, los aficionados deben estar suscritos a múltiples plataformas o canales. En España, la competencia de operadores y el incremento en el valor económico de los derechos han incentivado esta tendencia.

Ejemplo real: la pasada temporada 2023/24

  • LaLiga Santander: Fue emitida por Movistar+, principal titular, aunque LaLiga también vendió paquetes a otras plataformas con derechos secundarios.
  • Copa del Rey: Derechos distribuidos entre plataformas menos consolidadas o servicios de streaming que adquirieron paquetes específicos.
  • Competiciones europeas (Champions, Europa League): Aunque no forman parte de LaLiga directamente, afectan la experiencia global porque muchos equipos españoles participan y tienen derechos separados.

Este esquema obliga al aficionado a buscar, contratar y alternar entre múltiples plataformas si quiere seguir a su equipo en todas las competiciones.

Venta por paquetes y maximización de ingresos

¿Por qué LaLiga o los clubes optan por esta fragmentación en lugar de centralizar un único paquete? La respuesta radica en la búsqueda de ingresos máximos. La venta de derechos en paquetes separados permite a LaLiga negociar con varios operadores, compitiendo entre ellos y aumentando el precio final.

Sin embargo, esta estrategia puede generar un efecto secundario no deseado: la confusión entre los usuarios y un claro incremento en el coste para seguir la temporada completa. Además, esta fragmentación es más pronunciada para competiciones diferentes:

  • LaLiga Santander y LaLiga SmartBank: normalmente un paquete mayoritario centrado en el mercado nacional.
  • Copa del Rey: vendida a otros operadores para maximizar la exposición y los ingresos en formatos alternativos.
  • Competiciones europeas: con titualres independientes y estrategias propias de distribución.
  • Impacto en el aficionado final

    Como resultado, la compra de múltiples suscripciones a diferentes plataformas influye directamente en la percepción del usuario, que tiene una experiencia mucho menos fluida y más fragmentada.

    Distribución por competiciones: el usuario como víctima de la complejidad

    El aficionado que desee seguir todas las competiciones en las que participa su equipo puede encontrarse con que cada torneo se emite en un servicio distinto. Por ejemplo, si un aficionado al Real Madrid quiere ver:

    • Los partidos de LaLiga Santander, tendrá que sintonizar la plataforma oficial de LaLiga, como Movistar.
    • Los encuentros de la Copa del Rey, disponibles en otras plataformas de streaming como DAZN o servicios de pago vinculados a canales secundarios.
    • Los partidos de la UEFA Champions League y Europa League, donde los derechos son propiedad de otras plataformas, como pueden ser servicios independientes o incluso canales internacionales.

    Visualizarlo con un calendario ayuda a entender iusport.com esta experiencia:

    Fecha Competición Enfrentamiento Plataforma de emisión 6 de octubre LaLiga Santander (Jornada 9) Real Madrid vs Atlético de Madrid Movistar+ / App oficial LaLiga 11 de octubre Copa del Rey (Octavos de final) Real Madrid vs Sevilla FC DAZN 17 de octubre Champions League (Fase de grupos) Real Madrid vs RB Leipzig Amazon Prime Video o Movistar (según derechos vigentes)

    Este calendario deja claro que el aficionado debe saltar entre aplicaciones, plataformas o suscripciones distintas para no perderse ninguno de sus partidos.

    Experiencia del usuario y carga informativa

    La consecuencia visible de esta dispersión es un aumento significativo en la carga informativa que soporta el aficionado. No sólo debe conocer qué partido se juega, sino dónde se puede ver, cuándo, bajo qué condiciones de suscripción y a qué precio.

    Confusión de emisión y pérdida de tiempo

    Muchos usuarios recurren a buscadores, portales especializados o incluso redes sociales para verificar la programación y plataformas con derechos. Pero ni siquiera allí la información es siempre clara o actualizada al instante. Aquí es donde portales como GuíaTV y la propia web oficial de LaLiga aportan valor como fuentes centralizadas de consulta, aunque con matices.

    Estos portales ofrecen calendarios, horarios y operadores, pero no resuelven la necesidad de múltiples suscripciones ni el navegar entre diferentes servicios para ver íntegramente la temporada. Además, quienes no estén familiarizados con el mercado audiovisual pueden sentirse perdidos o incluso abandonen la búsqueda.

    El impacto en la percepción de la competición

    El aficionado puede empezar a percibir el fútbol no como una pasión que te acerca, sino como un producto fragmentado y dificultoso, sintiendo que la experiencia se ha dispersado demasiado. Esta percepción puede conllevar una menor fidelización, menos consumo en directo y un impacto negativo en las audiencias.

    ¿Es posible una experiencia menos fragmentada?

    La solución ideal para el usuario sería la centralización de los derechos, un sistema que permita que un solo operador o plataforma ofrezca a todo el contenido. Algo así como el antiguo esquema en el que Movistar era el canal principal para todo el fútbol nacional. Sin embargo, la competencia, las políticas comerciales y la regulación dificultan esta opción.

    Además, el desarrollo tecnológico permite servicios especializados y segmentados con ofertas a la carta, lo que, aunque pueda parecer beneficioso a nivel comercial, complica aún más la experiencia. Otra alternativa es que los operadores lancen paquetes unificados o ofertas combinadas para mitigar esta fragmentación, pero esto también puede encarecer el acceso.

    Conclusiones

    • La fragmentación de derechos de emisión es resultado de la estrategia comercial para maximizar ingresos mediante la venta de paquetes diferenciados por competencias y operadores.
    • Esta configuración obliga a los usuarios a contratar múltiples plataformas para seguir toda la temporada, como se aprecia en el caso del Real Madrid y las distintas competiciones en la temporada 2023/24.
    • La experiencia dispersa genera una mayor confusión de emisión y sobrecarga informativa, afectando negativamente la percepción del fútbol y la fidelidad del aficionado.
    • Portales especializados y la web oficial de LaLiga ayudan a centralizar la información, pero no eliminan la complejidad ni el coste para el usuario final.
    • La solución a largo plazo pasa por encontrar un equilibrio entre la rentabilidad de los derechos y la comodidad del espectador, superando esta experiencia fragmentada sin sacrificar ingresos ni innovaciones tecnológicas.

    En definitiva, el aficionado demanda transparencia, sencillez y un producto accesible. Entender que la experiencia del usuario se ha vuelto más fragmentada que nunca es el primer paso para valorar las transformaciones en la industria deportiva audiovisual y buscar caminos que beneficien a todos los protagonistas.